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No cabe duda de que las sillas, sillones y afines siguen siendo, junto al escritorio, la base de cualquier equipamiento de oficina o de un espacio de trabajo en el hogar. A pesar de todas las advertencias que indican que los seres humanos no estamos hechos para permanecer sentados durante demasiado tiempo, los asientos continuarán ocupando un papel fundamental en el futuro.

Cada vez más personas pasan su día en una oficina; y una proporción muy superior a la mitad de ellas trabaja en asientos que han sido diseñados con una concepción ergonómica de carácter obsoleto y que, en mayor o menor medida, no permiten satisfacer la necesidad natural e intuitiva que lleva a cambiar de posición. Este desarrollo no deja de tener consecuencias, porque el trabajo con una postura sentada monótona representa una carga para nuestra espalda y es una de las principales causas de dolores y contracturas. Por lo tanto, resulta fundamental que los muebles de oficina aporten movimiento al trabajo cotidiano.

Hoy existe una amplia, casi inabarcable gama de muebles para sentarse con características que prometen múltiples beneficios para la salud. La asociación Aktion Gesunder Rücken (AGR, por sus siglas en alemán) se dedica principalmente a elaborar recomendaciones para que los asientos se ajusten a las exigencias requeridas y ayuden a prevenir el dolor de espalda. A la hora de seleccionar los productos, las necesidades de los usuarios, la vida útil y el confort individual representan parámetros importantes. A partir de esos criterios, dividimos nuestras recomendaciones en diferentes categorías, que presentamos a continuación:

Las sillas de oficina estándar son el "equipamiento básico saludable" de todo lugar de trabajo. Cuentan con las posibilidades elementales de regulación, sin las cuales resulta absolutamente imposible lograr un asiento ergonómico.

Las sillas de oficina activas ofrecen más movimiento a quien está sentado. Con su superficie móvil multidimensional, admiten una mayor cantidad de cambios en la postura. Las sillas de oficina activas permiten realizar numerosas modificaciones en la posición de manera inconsciente, autónoma y adecuada a las necesidades, tal como ocurre, por ejemplo, cuando una persona está de pie sin apoyos.

Los asientos activos también suelen ofrecer superficies de gran movilidad, como ocurre con las sillas de oficina activas, y aportan un amplio margen de movimiento al escritorio. Hay modelos con o sin respaldo, así como variantes adecuadas para un uso temporal. En estos casos, la elección depende en gran medida del confort personal y de la finalidad. Aunque estos asientos no cumplen los requisitos legales establecidos para las sillas de oficina, sus características no representan ninguna desventaja desde el punto de vista ergonómico.

Los asientos activos destinados al trabajo en una modalidad mixta (asientos para posición semisentada) se utilizan para aliviar la carga durante las tareas efectuadas en mesas altas y pupitres de pie o en la producción desarrollada a través de puestos que combinan una permanencia de pie/sentada, y ofrecen al usuario opciones adicionales para realizar un cambio de posición.

Las sillas multiuso, como indica su nombre, no han sido diseñadas para un único uso. Resultan aptas para las más diversas aplicaciones, sobre todo en lugares donde el público se renueva permanentemente (por ejemplo, en oficinas como asientos para visitantes o en salas de conferencias).

La elección del asiento adecuado depende así de cuál será su uso. Lo importante es evitar que haya larguísimas sesiones en posición sentada. Organice entonces su espacio de trabajo de forma tal que pueda integrar la mayor cantidad posible de movimiento a las tareas laborales de cada día.