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Índice del artículo

Una ayuda oportuna impide el dolor crónico

Lamentablemente, muchos pacientes que sufren dolor de espalda crónico tardan mucho en comenzar con una terapia de conducta adecuada. Este tipo de terapias les permite cambiar las costumbres y actitudes que han originado la tensión muscular. “Si se inicia oportunamente un tratamiento con métodos psicoterapéuticos, es muy probable que se pueda impedir la profundización del proceso de cronificación”, explica el psicólogo Fredi Lang (Bundesverband Deutscher Psychologinnen und Psychologen, Berlín). “Además, se debe recordar que, básicamente, todos los dolores pueden volverse crónicos. Simplemente por eso es necesario tomar medidas desde el principio”, agrega Lang. Muchas veces los procesos psicoterapéuticos son un paso importante en el camino hacia la mitigación de dolores de espalda que ya son permanentes.

Otro objetivo es reducir las consecuencias psíquicas y sociales del dolor de espalda crónico. “Nuestra meta es mejorar la vida de los afectados y devolverles la capacidad de actuar, la que muchas veces se reduce considerablemente”, afirma Lang. Es por ello que la asistencia psicológica cada vez adquiere más importancia en la terapia interdisciplinar contra el dolor.

Los métodos psicoterapéuticos apoyan el tratamiento del dolor

Fredi Lang
Fredi Lang

Durante la terapia se realiza un proceso de elaboración del dolor que tiene lugar a diferentes niveles y, en la psicoterapia clásica, sobre todo por medio de conversaciones. En la actualidad, la psicoterapia suele incluir también estrategias complementarias adecuadas a la temática individual. A continuación se mencionan algunos de los diferentes enfoques psicoterapéuticos:

  • Tratamiento orientado a la terapia conductual: se intenta enseñarle al paciente cómo manejar mejor el dolor mediante el autocontrol y, también, técnicas de superación del dolor.
  • Tratamiento de psicología profunda: se intenta localizar los conflictos emocionales que son responsables (entre otros factores) del dolor y que pueden ser pasados y proceder incluso de la infancia. El paciente debe liberarse de antiguos patrones de conducta y experiencias para iniciar un nuevo camino.
  • Procedimientos psicoterapéuticos orientados hacia el cuerpo: se intenta estimular los poderes de autocuración del cuerpo mediante una concienciación intensiva de las funciones corporales. Muchas veces se obtienen buenos resultados combinando con ciertas técnicas de relajación.

Todo depende de la actitud

Anne Flothow
Dra.
Anne Flothow

Una de las técnicas actuales más importantes para tratar el dolor de espalda es la terapia cognitivo-conductual. Este tipo de terapia parte de la premisa de que las opiniones, actitudes, deseos, expectativas o intenciones de cada persona influyen en gran medida su comportamiento y, en ese contexto, surge una percepción muy personal del dolor de espalda propio. Es posible que esto agrave o alivie el dolor (siempre en la percepción del afectado). “Quien considera el dolor de espalda como un golpe del destino lo percibirá más fuerte que otra persona que se decide a hacer algo por la salud de su espalda”, explica la Dra. Anne Flothow (profesora honoraria y psicóloga de Hamburgo, miembro del consejo ejecutivo de la Bundesverband deutscher Rückenschule (BdR) e.V.)


Reaccionar activamente y pensar en positivo

Por ello, en la terapia conductual los pacientes con dolor de espalda deben aprender a ver el dolor desde otro punto de vista, a valorarlo de otra manera. En las conversaciones entre el terapeuta y el paciente se sacan a la luz las actitudes negativas para cambiarlas por un punto de vista diferente y más positivo. “El objetivo es convencerse de que uno no está indefenso frente al dolor de espalda”, explica la Dra. Flothow y aconseja vencer los miedos con la ayuda de terapias de superación de conflictos, reaccionar activamente y mejorar la autoestima.

Un tratamiento psicoterapéutico exitoso del dolor depende de la cooperación del paciente. Para poder reducir los dolores crónicos a largo plazo es imprescindible que el paciente esté dispuesto a participar activamente del proceso.

El mayor movimiento reduce y previene el dolor de espalda

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Ulrich Kuhnt

Moverse hace bien y previene el dolor de espalda. Aparentemente la mayoría de los alemanes todavía no ha comprendido esta idea, porque dos de cada tres alemanes prefieren pasar el tiempo libre sobre el sofá de su casa. Este es el resultado de una encuesta sobre el tema realizada por el F.A.Z.-Institut y Forsa entre mil personas mayores de 14 años. La razón es muy simple: a pesar de que les da cargo de conciencia, también les da pereza moverse.

“Tenemos que lograr movernos más en la vida diaria. Sino, quienes se mueven poco están predestinados a sufrir dolor de espalda a largo plazo,” explica Ulrich Kuhnt, pedagogo en educación física y director de la Escuela de Espalda de Hannover. No se trata de grandes rendimientos deportivos, sino que basta con unos pequeños trucos para que la rutina diaria incluya un poco más de actividad física. Hacer los recados a pie más a menudo, subir por la escalera en vez de usar el ascensor o usar más la bicicleta. Con solamente caminar a buen ritmo quince minutos dos veces por día (para llegar al metro o hacer la compra) ya alcanzan la mitad de la actividad física diaria necesaria incluso quienes prefieren pasar el día tirados en el sofá mirando televisión. Demás está decir que también puede ser más que eso…


El movimiento: siempre y en todas partes

Hasta el tiempo que se pasa haciendo fila en la caja del supermercado o en la parada del autobús se puede aprovechar para moverse. Por ejemplo, estírese todo lo que pueda, como si fuera una marioneta y alguien tirara de un hilo imaginario desde arriba de su cabeza, para estirar la columna vertebral. O estire la musculatura inclinándose hacia un costado o girando el tronco suavemente de un lado al otro.

También en la oficina se puede combatir el dolor de espalda con un poco de movimiento. Más allá de contar con un lugar de trabajo ergonómico, se pueden hacer ejercicios terapéuticos para evitar molestias. Consulte a un terapeuta, por ejemplo, un entrenador de una escuela de la espalda o aproveche uno de los múltiples planes de gimnasia para oficina de los seguros de enfermedad. Las pequeñas rutinas de ejercicios se pueden hacer fácilmente entremedias, sentado en el escritorio o de pie, sin que haga falta ningún elemento auxiliar.

Los cambios de posición alivian la espalda

Con movimientos variados se puede evitar también la causa más común del dolor de espalda: las tensiones musculares. Cambie de posición con la mayor frecuencia posible al permanecer sentado: siéntese, por ejemplo, inclinándose hacia adelante y luego, erguido, para después relajarse nuevamente apoyándose en el respaldo. Esto será más fácil cuando la silla de la oficina o el sofá de su casa presenten características ergonómicas.

Otra manera de moverse más y de variar más de posición cotidianamente es alternar la posición sentada con fases en las que se esté de pie. Por ejemplo, se pueden realizar reuniones breves de pie, tal vez con una mesa alta. Y en lugar de enviarle un correo electrónico al compañero que tiene su oficina al final del pasillo, la alternativa sería ir a decírselo personalmente. Si alguna vez tiene que permanecer de pie durante un lapso prolongado de tiempo, conviene aliviar la columna vertebral trasladando de vez en cuando el peso de una pierna a la otra. Y es que los cambios de posición también son importantes cuando se está de pie.